14.9.07

Sopor, Globalización y fantasmas del pasado



Mientras leo la última página de un ensayo del italiano Mario Deaglio caigo victima de un sopor implacable.


El ensayo se titula Postglobal y en él plantea que la globalización no es un proceso irreversible. Identifica la base material del actual periodo globalizador en la disminución asimétrica entre los costes de producción y los de comunicación y transporte. Además, correlaciona históricamente el periodo que denomina “Globalización prolongada” (1840-1914) con el más actual de la “Globalización breve” (1985-2000). Denomina a esta ultima “Globalización de mercado” y caracteriza a sus promotores como una “nueva burguesía” globalizada. También, afirma que si la disminución de los costes productivos sobrepasara en el futuro a la del costo-distancia, se asistiría a un proceso de “desglobalizacion” y se demostraría (como en 1914) que la globalización es reversible.


Los vahos oníricos aun no lograron hacerme caer completamente en un estado de alegre inconciencia, por lo que la resistencia en la zona racional todavía da batalla y analiza que la tesis de Deaglio tiene algunas falencias, la principal es comparar ambos periodos sin tener en cuenta lo sucedido en medio (la aparición y desarrollo arrollador de los medios de comunicación, la transnacionalizacion de las economías, la desaparición de las fronteras financieras, entre otras cosas)


La resistencia, que ya es heroica, se apura en reseñar que lo mas interesante del ensayo son los tres escenarios posibles que entrevé el autor para un futuro postglobal. El primero es una especie de “Pax Americana” de escala global, impuesta militarmente y sostenida por una economía controlada por los Estados Unidos. El segundo plantea una “Globalización archipiélago” conformada por grandes bloques regionales, económicamente interconectados, políticamente independientes. El tercero es el gastado “Choque de civilizaciones”, en el que la globalización enfrenta crecientes resistencias locales, para terminar en un conflicto generalizado.


Aplastada la resistencia racional, que se extendió hasta el martirio, ya todo es inconciencia. En este estado mis neuronas se dedican a lo que mejor les sale, desvariar.

Y sueño, como buen freudiano con los resabios de la vigilia. Sueño con un cuarto escenario postglobal.


Al parecer no soy el único que esta leyendo el ensayo, también lo esta haciendo una médium austriaca, que malinterpreta a Deaglio (o lo interpreta en base a quien sabe que precepto numerológico), y concluye que si ahora estamos como en 1914 es porque ambos números están hermanados, y es posible resucitar a los muertos de ese año. En parte, la particular interpretación podría justificarse por la considerable deflación de liquido sufrida por la botella de vodka que flanquea a las cartas de tarot, pero eso es solo un prejuicio racionalista. En fin, tan errada no está, porque luego de comentarle el asunto a Francisco Fernando de Austria, logra convencerlo de que se reincorpore de su tumba para cumplir con su revalidado rol de heredero del trono Austro-Húngaro.


Francisco Fernando sale a dar un paseo por las calles de su reino, y es asesinado, una vez mas, ya no por nacionalistas servios, sino por un tachero vienes pasado de merca.


Notificado de esto, su padre, Francisco José, emerge de su féretro puteando cuan militante de Quebracho que recuerda que su Mastercard esta en rojo justo cuando esta por comprarse un calzoncillo con la cara del Che. Decidido a declararle la guerra a Servia, se entera de que ahora esta acompañada por un tal Montenegro. “No importa los vamos a hacer mierda a los dos”, se le oye decir al emperador.


Al conocer este atropello, el Zar Nicolás II se levanta de su sepulcro, mirando para todos lados por si viene Lenin, y declara su apoyo a la causa servia.


El Káiser Guillermo II, por su parte, empuja a Alemania a otra contienda mundial convencido de que “la tercera tiene que ser la vencida, che”.


Para no ser menos, Lloyd George, Vittorio Emanuelle y Georges Clemenceau producen el ingreso a las hostilidades de Gran Bretaña, Italia y Francia respectivamente.


Woodrow Wilson tarda un poco mas en resucitar, conocidas son las dilaciones americanas cuando de guerras mundiales se trata.


Irigoyen permanece, por una cuestión de principios, en su tumba.


En todos los programas de televisión, renombrados analistas políticos analizan la situación, uno me resulta familiar, aunque no acabo de reconocerlo. Es el más lucido. Le oigo decir: “Bush, Blair, Berlusconi y Putin debieron abandonar el poder porque, para algunos pueblos, los fantasmas del pasado tienen un macabro e inexplicable atractivo. Y además, puestos a elegir, prefieren a quienes les dan asco solo por su avanzado estado de descomposición”.


Finalmente despierto, ya que en este punto el sueño se volvió intolerablemente bizarro, el analista político era Tinelli.

David Hume es PRO



Una nueva derecha cool nos asola.


Ahora resulta que todo lo profesional es PRO, lo positivo es PRO y se trabaja en PRO del bien del país. Pero estas son apenas vaguedades.


Todo esto me llevo a pensar: ¿Qué es realmente ser PRO?


Haciendo honor a David Hume, no tuve mejor idea que practicar el empirismo yéndome a la buena de Dios a Buenos Aires. Después de sacar el pasaje, me quedaban apenas unos pocos morlacos en la billetera, así que, al llegar, tenia dos opciones, guardar ese dinero para comer y retornar, o invertirlo en la investigación. Una vez más, pensé en Hume, y no lo dude.


Una encuesta de Artemio López decía que el voto tachero era casi en su totalidad PRO, así es que me dije, tengo que interactuar con esa tribu, y que mejor que hacerlo en su hábitat de trabajo.


_ ¿A donde?, fue el seco recibimiento que me dio quien debía comenzar a dilucidar la verdad PRO.


_ A la verdad, le dije, poniendo cara de Novarecio. El tachero arranco sin escuchar mis palabras, abstraído, ideando una forma de cagarme.


_ ¿A Colegiales me dijiste, no?


_ Si, da igual… y… hablando de las elecciones, ¿a quien voto usted?, dije, haciendo gala de toda mi sutil habilidad para llevar una conversación hacia donde me conviene.


Golpeo con su dedo índice el parabrisas señalando una calcomanía que decía “Va a estar bueno Buenos Aires”


_ ¿Que es de una empresa de turismo?, pregunte, rozando el sarcasmo, pero mas cerca de una fingida ingenuidad entupida.


_ No, eso es PRO.


_ ¿Y que seria ser PRO?, indague, creyendo estar, por fin, en el umbral de una verdad reveladora.


_ Ser PRO es…. Pero por la puta madre que los remil parió, mira como me cortaron la calle estos negros de mierda! No puede ser, el que paga el pato es siempre el tipo de bien, el laburante. A vos te parece, estos no quieren trabajar, los estudiantes no quieren estudiar, este país así se va a la mierda. Que aprovechen ahora, porque cuando venga Mauricio se les va a terminar la joda a todos estos vagos.


Como la vena en la frente del tachero estaba por estallar y además habíamos quedado inmovilizados por tiempo indeterminado, decidí pagar, para luego ir a buscar la verdad PRO a otra parte, luego del notorio fracaso de la primer entrevista.


Despojado de todo mi capital, tuve que interrumpir la investigación, para, de algún modo, abastecerme de alimento, que, a esa hora, ya era algo prioritario.


Llegue a la conclusión de que lo único que podía hacer era vender las pocas pertenencias que lleve conmigo. Arme un improvisado puestito, muy visitado por Neobolchehippies que se iban decepcionados al no encontrar nada tejido en macramé.


Cuando estaba por vender mi billetera, comprada en una feria rosarina, la obesa humanidad de un agente de la ley y el orden se interpuso, a la voz de “tengo orden de desalojar a todos los vendedores ambulantes”.


_ La calle es pública, alegue, sin mucho convencimiento.


_ Es publica para la gente de bien, no para los piojosos como vos y ahora raja que la orden viene de arriba.


_ ¿De donde?


_ ¿Como de donde?, no viste quien gano el domingo.


_ Pero yo tengo derechos….


_ Derechos, vos querés derechos, acá tenés tus derechos.


Mis derechos me dejaron en posición horizontal y sangrando.


Sentado en el suelo, tratando de recomponerme, divise un distintivo del PRO en la solapa de una mujer muy distinguida que acababa de salir de un banco. Me interpuse frente a ella pidiéndole que me dispense unos minutos de su tiempo para hablar del fenómeno PRO. Sospeche que mi aspecto desalineado por la golpiza pudo generarle algo de desconfianza, cuando grito hasta quedarse sin garganta: _ Policía!, llamen a la Policía que me están asaltando! Esta vez mis derechos me dejaron inconciente.


Desperté en una celda común, después de que un tipo me picara el ojo con un palo tres veces.


_ Como te dejaron flaco…, comento acerca de mi estado el que tenía tatuado en el pecho al padre Farinello.


_ ¿Por que te metieron?, me pregunto otro.


_ Por investigar la esencia del fenómeno PRO, respondí.


_ El PRO no es más que una invención del marketing político, destinado a suavizar, con algunas menciones a la inclusión social, las propuestas neoliberales de quien es visto como un administrador exitoso por quienes olvidan que el estado no es una empresa, dijo Farinello, que se había recibido de Licenciado en Filosofía, antes de dedicarse a la piratería del asfalto.


_ Sino pregúntale a aquel que es de la 12, me aconsejo el otro, señalándome a un tipo que babeaba los barrotes, apoyado en la reja.


_ Disculpe, según me dijeron, usted es PRO.


_ Si, soy de Boca, ¿y que?


_ Entonces podes hablarme del fenómeno Mauricio.


Nunca supe si respondió o no. Según me contó Farinello, después de honrar mis derechos, me afano las zapatillas y me escupió en la cara.


Me dejaron libre al día siguiente, por falta de pruebas y, sobre todo, de denuncia.


Decidí dar por concluida la investigación.


Arribe, forzadamente, a la conclusión de que el fenómeno PRO es tan complejo y absolutamente innovador para la política vernácula, que nadie puede desentrañar aun su ininteligible esencia.


Lo que se dice, todo un homenaje a Hume.

Los Hackers de Mao



Navego por Internet con la inocentemente lucida apatía con la que un insoportable niñato de seis años hojea La Capital.


Cinco neuronas supervisan cada clic, dotación asignada que a mi cerebro hasta le parece un derroche, convencido que dos o a lo sumo tres serian suficientes.


El otro día, tres de las cinco me hicieron notar una información, y como soy todo un demócrata, decidí prestarle algo de atención.


Publicaciones francesas, británicas y alemanas dieron a conocer que varios sistemas de información de sus respectivos gobiernos fueron objeto de ciberataques provenientes de China. Algunos adjudican los ataques al propio gobierno popular chino, por omisión o colaboración.


Estos grupos son conocidos por los servicios de inteligencia de occidente como los Hongkers (los hackers rojos).


Algunas de las organizaciones más relevantes son: Los Red Hackers of China, China Eagle Union, Green Army Corps y Hongkers Union of China.


En un comienzo se enfocaron hacia países y momentos simbólicos. En 1997 atacaron portales japoneses, por conmemorarse 60 años del inicio de la guerra entre Japón y China.


En 1999 hackearon varios portales de dependencias gubernamentales norteamericanas, después de que la OTAN bombardeara por error (según la versión oficial) la embajada China en Belgrado.


En el 2000, luego de un choque entre un avión militar chino y un avión espía norteamericano, decenas de portales oficiales de Estados Unidos fueron interceptados y en ellos aparecía la fotografía del piloto chino muerto en el accidente.


En una entrevista con el diario South China Morning, el creador del grupo China Eagle Union, Tao Wan, afirma: _ Al contrario de nuestros homólogos occidentales, individualistas o anarquistas, los hackers chinos tienen motivaciones políticas.


_ Hackearemos todos los sitios que ninguneen la grandeza de la Republica Popular China y aquellos que expresen el inmundo imperialismo americano, incluyendo éste, continúo diciendo Wan.


_ Como?!, respondí, pasmado y petrificado, como cuando Alberto Rodríguez Saa anunció que el 10 de Diciembre daría una conferencia de prensa desde de la casa rosada.


_ Lo que oyó, considérese hackeado, reafirmo Wan, ya dirigiéndose a mi.


_ Qué?, balbucee, todavía tratando de recomponerme.


_ Como, qué?, que se considere hackeado. Acaso no entiende porque es estúpido o mi castellano no entenderse correcto?


_ Pero, por qué mi blog?


_ Todavía pregunta por qué, cerdo capitalista. No se llama The White House, acaso?


_ Si, pero…


_ Nada de peros, entonces considérese hackeado. La grandeza China debe ser comunicada en todos los foros y especialmente en los dirigidos por asquerosos pequeños burgueses como usted…


_ Per… Nada, señor. Ahora su blog nos pertenece. Viva la Revolución de Mao Tse-Tung! Viva Hu Jintao! Mueran los estudiantes de la plaza Tiananmen y mueran los nacionalistas de Chang Kai-Chek! Es la grandeza de la Republica Popular China la que habla y hablará de ahora en más.